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London, 1967. Joe Orton and Kenneth Halliwells murder and suicide ending an odd gay love story. Venture inside the artistic and passionate relationship, power and submission, that Halliwell and the playwright Joe Orton lived in 25 Noel Road.
Carlos Be goes beyond the known facts and choreographically explores the mysterious last days of this outrageous couple. Esther Rios speaks through this work about the creation of beauty, love and torture.
The Irish Premiere of Noel Road 25 from Mosaico Mercurio of Spain will take place in The James Joyce Centre, North Great Georges Street. 3rd to 8th May (21:30)
Note: Contains Nudity.
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Noel Road 25 Album
*Update (6th May 2010):
Noel Road 25 REVIEW
By Brian Merriman
Noel Road, 25 is a passionate interpretation of the chaotic and violent relationship that was Joe Orton and Kenneth Halliwell. This bilingual production from Spain is subtitled and delivered at a furious pace by Xavi Fontana and Jorge Peña Miranda under the strong direction of Esther Rios. Set in London in 1967 we border between heaven and hell as we encounter the characters for the first time in the infamous murder scene that became 25 Noel Road.
Orton was one of the first gay art icons. Out, notorious and anarchic, his plays dominated the left wing of the arts. His life was sexual, aggressive, controlling and decadent in the extremes of the swinging sixties. Carlos Be’s story does not pull its punches. It goes to the core of this excessive couple and examines their own dysfunctionality in a passionate and uninhibited way. Fetish, cottaging, plagiarism, lust, open relationships and violence are hurled at the audience at a furious and toxic pace by the intenseness of the performance.
The documentary of many facts about this most outrageous partnership is a lesson in itself. Modern life pales in comparison to the boundaries these two pushed from being jailed for defacing library books to the violence of their deaths. The interpretation is first class and you must be alert as the lines zip along at the incredible passionate pace of the actors delivery. Be’s documents and speculates in a packed script beautifully adapted for a non typical opulent setting of the Joyce Centre in North Great Georges Street. The large Spanish community will love this as will the radical Irish. It is a no holds barred production of a frantic partnership. Orton says he would prefer people to value him than to love him - we do after seeing this impactful dark and sexual production.
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Mosaico Mercurio estrena ‘La Caja Pilcik’ de
Carlos Be
Carlos Be
Un thriller para reflexionar sobre la dualidad individual
| Obra: La caja Pilcik. Autor: Carlos Be. Intérpretes: Xavi Fontana,Oscar de la Fuente, Kiko Gutiérrez, Alfonso Mendiguchía, Chema Moro, Jorge Peña Miranda, Almudena Ramos e Isabel Sánchez. Dirección: Esther Ríos. Producción: Mosaico Mercurio. Lugar: Serantes Kultur Aretoa - Santurce (XXX Festival Internacional de Teatro de Santurtzi). Fecha: 13 de noviembre. Hora: 20.30 Horas. Duración: 90 Minutos. |
Carlos Be también explicaba el por qué de la selección de un tema aterrador, y de la demostración de esa dualidad mencionada anteriormente, “así como en ‘Galimatías’ quise indagar en los mecanismos textuales que generan felicidad en el público, con La caja Pilcik perseguía algo muy ajeno y a la vez muy propio: el miedo. Tendemos a rechazar lo extraño y no existe nada que consideremos más terrorífico y más alejado de nosotros mismos que nuestros miedos. Pretendemos ignorar que bajo nuestro cotidiano, en lo natural, subyacen todos los miedos. Sólo hay que azuzar el terreno. La caja Pilcik es un teatro que muestra más allá de hasta dónde se quiere ver. La caja de todos los miedos”.
En este caso son Mosaico Mercurio quienes llevarán a escena la propuesta, compañía que ya ha trabajado anteriormente con el autor, en ‘Noel Road 25’, y tal y como apunta la directora, Esther Ríos, eligieron esta obra “por la calidad del texto, que nos sorprendió bastante. Tiene bastantes elementos de la temática de Carlos, como los diálogos vivos, la temática social presente en la obra..., pero no se parece en nada a la obra anterior. Somos una compañía joven que está en contacto con bastantes autores actuales, y la verdad es que esta obra nos sorprendió muchísimo. Gracias a que ya habíamos hecho más cosas con Carlos, tuvimos la oportunidad de leerla y de decirle que queríamos llevarla a escena”.
La compañía se ha mantenido fiel al texto, haciendo sólo un cambio con referencia a la propuesta escénica, “para acercarlo un poco a nuestros días, como por ejemplo la utilización de una cámara de super8”. Una obra que gira en torno a la temática de la pederastia entre otros problemas sociales, con un mensaje que Carlos Be describe como “las consecuencias del estrago a todos los niveles, desde el individual al colectivo, y la incapacidad humana para erradicarlo sin acabar antes con la propia especie. Además, el texto acomete muchos otros frentes: el poder y la guerra, la dominación y el sexo, el derecho a vivir de la imaginación y su ejecución… Eso el libro. Como libreto de montaje, el texto se pone al servicio de la compañía. Tengo muchas ganas de asistir a la creación de Mosaico Mercurio. Desde que vi su puesta en escena de ‘Noel Road 25’ confío a ciegas en su talento, abierto tanto a la emoción como a la reflexión”. Una confianza que se mantiene en ambos lados.
El bosque
La obra centra la acción en la ciudad checa Marianske Lanze durante los años cincuenta “pero más simbólica, analógica. Este era un lugar de mucho turismo, con balnearios y también queríamos quitar esa idea que ha tenido mucha gente al leer la obra, que era un sitio de pobreza y no era así. Nosotros hemos hecho una especie de resort de vacaciones, dentro del cual, como en ‘El jardín de los cerezos’ de Chéjov, todos están pasándolo bien mientras la cotidianeidad pasa, que tienen sus pequeños
Ese bosque se convierte en uno de los escenarios que representa lo oscuro, el miedo, el terror, lo desconocido. Un bosque que es más una metáfora que una figura en sí misma, contrapuesto al otro espacio principal como es la taberna en la que se reúnen los protagonistas, personajes que parecen abstraídos de la realidad que les rodea, dejando pasar los días con su rutina.
El bosque tiene mucho que ver y afecta a todos los personajes, “todos los elementos de la naturaleza están pero queriendo decir más cosas, y en este caso es una analogía de un mundo totalmente desconocido al que no se accede por miedo, un miedo que puede estar legislado, y en cierta medida de esa manera se acepta y no se cuestiona, y otros se arriesgarán a salir de ese límite del bosque”. Dentro de la simbología del bosque se encuentra además de lo desconocido, un mundo, que “precisamente por ser desconocido”, es perturbador y querer traspasar la frontera es querer ser valiente, algo que le pasará a algunos de los personajes de la pieza. Al igual que a algunos personajes sólo los podremos ver en el bosque, sólo existen ahí, dando diversos puntos de vista, como el de la oscuridad. “El bosque es esa parte que nos quiere decir que todos tenemos dos caras”, cuanto menos se ve esa cara oculta, en este caso el bosque, peores son las consecuencias.
El caso se resuelve porque el segundo policía no sabe nada, no está condicionado ni por medios ni por leyes ni por prejuicios, porque el primer inspector está condicionado “por órdenes y por mil cosas y no puede actuar contra Pilcik, sólo es cuando el caso entra en manos del Inspector Znamenacek cuando tiene la opción de resolverse, porque no tiene ningún horizonte limitado por el bosque”.
“El bosque es esa parte que nos quiere decir que todos tenemos dos caras” Esther Ríos
Dos caras que están muy presentes en la obra, algo que “condiciona la estructura del texto y también la labor de los actores. Nada es blanco o negro, sino que en un mismo lugar están las dos facetas. Lo que se cuestiona es cómo eso afecta a la libertad individual, cómo afecta también desde el punto de vista social a todos los personajes, cómo les obliga a llevar una determinada vida”.
La caja Pilcik es un thriller, por lo que habrá que esperar hasta el final para saber el desenlace de la historia, el desenlace de los personajes que aparecen en escena, unos protagonistas que irá conociendo el espectador poco a poco sin llegar a conocerlos plenamente hasta el desenlace. Para que eso sea así, el trabajo actoral ha sido muy exhaustivo, metiéndose de lleno en los personajes, mostrando la naturalidad que transcurre, algo que se antoja más complicado de lo que parece, pero jugando también con esa dualidad, con el misterio y con el miedo y el terror que genera la obra, su argumento, su trama y su conclusión, que puede dejar un sabor agridulce.
La caja, tan presente en la obra en esencia como en el título, cuenta con momentos centrales en el texto, una caja que alberga miedo, misterio, terror y algún que otro secreto más. A la hora de llevar los momentos centrales de la caja a escena, la directora afirma que “yo entiendo, aunque esto también es mi decisión al trabajar con Carlos, que todo lo que narran los personajes al espectador, es algo que no se hace, precisamente porque me parece más interesante y se completan más los significados. Jugar con signo y significante, y cómo Carlos utiliza ese texto, a nosotros nos ayuda y nos apoya el jugar desde el punto de vista creativo y visual, que los actores completen a través de la puesta en escena y de contrastes la imagen que se está lanzando a través de la palabra, porque lo que no se puede hacer, o por lo menos yo no puedo, es, desde el punto de vista de la realización en tres dimensiones, llegar a lugares tan lejanos dentro de la percepción del espectador escuchando esas palabras. Por eso nosotros optamos por la decisión de completar lo que a ti se te está ocurriendo con la puesta en escena, pero no hacerlo directamente porque no tendría sentido, ya te lo están diciendo, y la imagen que tú tienes en la cabeza es mucho más perversa que la que yo puedo estar haciendo delante de ti”.
Realidad y ficción
Otro de los aspectos que se encuentra dentro de la obra es la diferencia y la simbiosis de la realidad y la ficción. “Pilcik hace todo lo que hace por el peor de los fundamentalismos que es creer que es bueno para todos, y en ese sentido, ese idealismo, no se cuestiona el ver desde la realidad las consecuencias. Él está en el terreno de las ideas, lo que ese personaje llama su verdad”. Por ello hay una gran diferencia entre los personajes que quieren conocer la verdad, que quieren entrar en el bosque y entre los que no lo hacen, viven en una realidad dentro de la cual se encuentran esas dos caras, la ficción y la realidad, “todos engañan y todos se engañan a sí mismos”. La única manera de salir de esa dualidad es crear un triángulo, que es salir hacia arriba “y ese es el mundo de las ideas, de lo místico, el bosque, y por eso el bosque es mágico”.
La escenografía y la iluminación se convierten en elementos claves para llevar a escena la obra, convirtiéndose en parte integrante de la trama, ayudando a crear la atmósfera necesaria y a contar la historia.
Una obra en la que el espectador se planteará si las leyes que conoce, si lo que creía reconocer como el bien y el mal son realmente ciertas o hay también diferentes tonalidades de grises. Pero es una pieza sin pretensión de crear moralismos, sino la única idea de hacer pensar y reflexionar al público. “Lo que necesito es que el espectador salga hablando de los personajes, de lo que ha visto. Eso quiere decir que ha estado en la historia y se la ha creído”.
Eider Suso
Nuevo álbum en Picasa : Noel Road 25 [Carlos Be & MosaicoMercurio - Ensayo General 2 Julio 2009]
Mosaico Mercurio
Con Xavi Fontana y Jorge Peña Miranda
Fotos © 2009 Javier Alonso/Mosaico Mercurio
Fotos © 2009 Javier Alonso/Mosaico Mercurio
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La caja Pilcik esconde un secreto, encierra en sí misma el misterio de un bosque del que sólo sabemos que es profundo. La umbría de sus ramas delimita el Telón de acero y abraza a una pequeña ciudad fronteriza checa en la que tienen lugar macabras desapariciones. Envueltos en su cotidianidad los personajes siguen la investigación policial que no cesará hasta descubrir la personificación de lo diabólico. Nos encontraremos entonces con la naturaleza levantándose sobre sí misma para tomar la forma de la bestia más perversa que habita en ella.
Realismo y magia coexisten en este pueblo de posguerra donde la única realidad es la del tiempo que venció a todos. Bajo el manto borroso de un conflicto pasado que debió acaecer en algún lugar lejano los personajes prosiguen con su vida de pantalones de paño remendados generación tras generación. El tiempo ha desaparecido como si los acontecimientos de la II Guerra Mundial y sus consecuencias hubieran sido parte del devenir "natural" de la historia. Para certificarlo reaparecen las viejas canciones de taberna, las tradiciones y las antiguas supersticiones que tan enraizadas seguían en la tierra a la espera de alguien que las devolviera a la vida. Lejos queda la incertidumbre que supuso el final de la guerra hasta la integración definitiva de Checoslovaquia en el bloque soviético tras la toma de poder del partido comunista en 1948. En este momento los héroes vuelven a vestirse de gris y se aprende a llorar hacia dentro, con cansancio, con sinceridad. A olvidar. Con cansancio. Con sinceridad. Por eso si los representantes de la ley pro-soviética fueron en algún momento extraños terminan por encajar y ser admitidos como fuerzas del orden necesarias. La disidencia fue vencida, es inviable ante la necesidad de sobrevivir de unos ciudadanos ya demasiado vacíos. Aquí la esperanza no existe, languidece hacia la frontera convertida en un sueño imposible del que apenas se puede hablar entredientes porque tampoco nada se sabe con seguridad del otro lado.
En este pueblo la espontaneidad se abandona como requisito imprescindible para restablecer el orden y la normalidad. Es necesario para evitar la propia destrucción de los individuos y a cambio sólo se exige un precio bastante “asumible”: vivir de espaldas al bosque, no traspasar los límites del bosque, no desear el bosque y bajo ningún concepto, ser parte del bosque.
Porque negar el bosque es negar la libertad y la destrucción al mismo tiempo. Es negar la posibilidad de una sonrisa futura pero también el encuentro con los propios demonios. Es permitir la perversión que supone dejarlos crecer, ignorados y a oscuras. Con el miedo transformado en ley de normalización, silencio, rechazo y conducta, el monstruo de la caja crece poco a poco cada vez más dueño subconsciente del laberinto de apariencias en el que obliga a convertir una vida. Negar y ahogar el grito de la naturaleza oculta del bosque (la que la más pura libertad individual puede materializar en aberración, la que los mecanismos de control de un estado pueden convertir en aberración), es dejar una puerta abierta para que este demonio feroz y hambriento secuestre lo más frágil que puede ponerse a su alcance.
Por cerrar los ojos antes de que acabe el día nunca va a dejar de existir la noche o, La caja Pilcik.
Realismo y magia coexisten en este pueblo de posguerra donde la única realidad es la del tiempo que venció a todos. Bajo el manto borroso de un conflicto pasado que debió acaecer en algún lugar lejano los personajes prosiguen con su vida de pantalones de paño remendados generación tras generación. El tiempo ha desaparecido como si los acontecimientos de la II Guerra Mundial y sus consecuencias hubieran sido parte del devenir "natural" de la historia. Para certificarlo reaparecen las viejas canciones de taberna, las tradiciones y las antiguas supersticiones que tan enraizadas seguían en la tierra a la espera de alguien que las devolviera a la vida. Lejos queda la incertidumbre que supuso el final de la guerra hasta la integración definitiva de Checoslovaquia en el bloque soviético tras la toma de poder del partido comunista en 1948. En este momento los héroes vuelven a vestirse de gris y se aprende a llorar hacia dentro, con cansancio, con sinceridad. A olvidar. Con cansancio. Con sinceridad. Por eso si los representantes de la ley pro-soviética fueron en algún momento extraños terminan por encajar y ser admitidos como fuerzas del orden necesarias. La disidencia fue vencida, es inviable ante la necesidad de sobrevivir de unos ciudadanos ya demasiado vacíos. Aquí la esperanza no existe, languidece hacia la frontera convertida en un sueño imposible del que apenas se puede hablar entredientes porque tampoco nada se sabe con seguridad del otro lado.
En este pueblo la espontaneidad se abandona como requisito imprescindible para restablecer el orden y la normalidad. Es necesario para evitar la propia destrucción de los individuos y a cambio sólo se exige un precio bastante “asumible”: vivir de espaldas al bosque, no traspasar los límites del bosque, no desear el bosque y bajo ningún concepto, ser parte del bosque.
Porque negar el bosque es negar la libertad y la destrucción al mismo tiempo. Es negar la posibilidad de una sonrisa futura pero también el encuentro con los propios demonios. Es permitir la perversión que supone dejarlos crecer, ignorados y a oscuras. Con el miedo transformado en ley de normalización, silencio, rechazo y conducta, el monstruo de la caja crece poco a poco cada vez más dueño subconsciente del laberinto de apariencias en el que obliga a convertir una vida. Negar y ahogar el grito de la naturaleza oculta del bosque (la que la más pura libertad individual puede materializar en aberración, la que los mecanismos de control de un estado pueden convertir en aberración), es dejar una puerta abierta para que este demonio feroz y hambriento secuestre lo más frágil que puede ponerse a su alcance.
Por cerrar los ojos antes de que acabe el día nunca va a dejar de existir la noche o, La caja Pilcik.
Esther
Viernes, 24 de Julio del 2009, Madrid.
Viernes, 24 de Julio del 2009, Madrid.
LA CAJA PILCIK es un texto de Carlos Be (Premio Serantes 2008)
Estreno MosaicoMercurio: 13 Nov 2009 - Santurtzi (Euskadi)

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